miércoles, 15 de octubre de 2014

Los Baby Shower

Qué mejor manera de inaugurar un blog, que confesando lo que tando he callado: ODIO LOS BABY SHOWER, siempre los he odiado.
No sé qué clase de encanto puede tener todo lo que ahí se hace, por qué no se puede solamente convivir, llevar regalitos, expresar buenos deseos, o incluso hacer juegos de habilidad donde no se ponga en juego la dignidad del ser humano. Hay actividades a las que no les veo necesidad alguna:
  • Llegar y que pongan un gafete con el nombre de un artículo de bebé, y así toda la fiesta se tienen que llamar entre sí con los nombres: chupón, pañal, biberón. Si alguien no lo cumple, le quitan el distintivo y al final la que tenga más distintivos gana un premio.
  • Una variante de este juego, es que quien no use los apelativos asignados, es decir, que llame a las personas por el nombre que sus padres les dieron, como debería ser; les colocan un pañal enorme de tela, y ésta es la menor de las vejaciones.
  • No hay en el mundo nada más vulgar que el juego del jitomate, la embarazada se sienta, se coloca un medio jitomate entre las piernas para que alguien más simule un tacto. Sin palabras.
  • Que hagan juegos donde las invitadas deban actuar ridículamente como bebés: gatear, tomar cerveza en un biberón. Un total atentado contra la integridad de cualquier ser humano.
  • El juego del Gerber, donde una invitada alimenta a la otra, ambas con los ojos cerrados. ¿De verdad lo disfrutan tanto?
  • Poner en varios pañales desechables cosas comestibles que tengan aspecto desagradable: frijoles, crema de cacahuate, etc. Una especie de castigo es comer un poco de eso.
  • Hacer carreras donde cada participante sostiene un limón entre las rodillas, esto para simular el caminar de un bebé. 
¿Así es como se le da la bienvenida a un bebé? Si pudiera él ver lo que se hace en su nombre, seguramente moriría de pena ajena. He asistido a fiestas para mujeres-a-punto-de-parir que no necesariamente son desagradables, son juegos divertidos de habilidad mental, habilidad manual. No termino de entender la necesidad de humillar a los invitados. Cada que me invitan a un Baby Shower siento un gran peso sobre mis hombros, un compromiso. Después de haber asistido a tantas reuniones del estilo, puedo admitir que no me gustan, las aborresco, pero seguiré asistiendo mientras se trate de alguien a quien yo aprecie mucho, y más vale que ellas lo valoren, porque no tienen idea de la incomodidad que representa y del valor que necesito reunir para llegar y exponerme a semejante barbarie.


2 comentarios:

  1. Hola, estoy de acuerdo contigo. También para mí hay algunos de los juegos que me resultan incómodos. el del jitomate jamás lo había escuchado pero vaya que suena grotesco. El de los nombres con los distintivos y el pañal realmente me dan lo mismo pero el de los pucheros, gatear y comer cosas del pañal francamente no le veo necesidad. Están a punto de organizarme un baby pero he externado este punto y espero que logremos seleccionar juegos que no incomoden a mis invitados.

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  2. Hola, estoy de acuerdo contigo. También para mí hay algunos de los juegos que me resultan incómodos. el del jitomate jamás lo había escuchado pero vaya que suena grotesco. El de los nombres con los distintivos y el pañal realmente me dan lo mismo pero el de los pucheros, gatear y comer cosas del pañal francamente no le veo necesidad. Están a punto de organizarme un baby pero he externado este punto y espero que logremos seleccionar juegos que no incomoden a mis invitados.

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